
El desarrollo cognitivo, profesional y emocional del hombre, debería estar orientado a la mejora continua del autoconocimiento, la percepción del mundo, su gestión emocional y la interacción con su entorno (causas y consecuencias, incluyendo a otros seres).
Independientemente del logro de grados académicos, profesionales y/o la posesión de un patrimonio o la carencia de todos o alguno de ellos, el hombre debería aspirar a desarrollar su consciencia y la manera en que controla y experimenta la totalidad de sus emociones, tanto placenteras como incómodas.
Indirectamente, crecer en alguno de esos ámbitos puede facilitar o dar ventaja para alcanzar esa mejora de la conciencia, aunque nada lo garantiza.
Evaluar continuamente nuestro desarrollo como orientación para la vida, no como acumulación; encontrar el equilibrio entre formarnos para ser más capaces (formación instrumental) vs vivir mejor (formación ética/existencial), aunque hay una relación entre ambos.
Bernardo Coyotécatl.